DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Leer es una forma de escuchar, una forma que nos permite saltar las barreras del espacio y del tiempo. Recordemos aquellos versos que escribió Quevedo en la Torre de Juan Abad: “Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos, y escucho con mis ojos a los muertos. Si no siempre entendidos, siempre abiertos, o enmiendan, o fecundan mis asuntos; y en músicos callados contrapuntos al sueño de la vida hablan despiertos.” Leer, a corto plazo, nos proporciona momentos de placer y nos permite superar el tedio, combatir el aburrimiento, del que tantas veces se ha dicho que es el mal de nuestro tiempo. Nos permiten vivir otras vidas, tener otras experiencias. Por eso, a largo plazo, nos configura, nos enriquece, nos cambia. Nos afina el alma, o nos la embota; nos abre horizontes, o nos los estrecha. A medida que pasa el tiempo, en nosotros se reflejan los libros que hemos leído. Y los que no hemos leído. No se trata de «leer mucho», sino de leer obras -literatura, historia, ciencia, filosofía, teología, poesía, arte, etc.- de calidad, para que se enriquezca nuestra visión del mundo. Todos los libros son diferentes, y cada uno de ellos espera a su lector. Y cada lector sale en busca de su libro. Que llegue a producirse el encuentro era razonablemente posible hace cien años, hoy es imposible de toda imposibilidad. Sólo en España, se publican cada año alrededor de 80.000 nuevos títulos. Es imposible leerlos todos, necesitaríamos empezar un libro cada 7 minutos. Se hace necesario escoger. Este cuaderno tiene por objeto ayudar a hacer esa selección

CLIMAS André Maurois.

 

André Maurois nació en Francia en 1885. Su primera novela (1918) se basa en sus experiencias como oficial de enlace en la Primera Guerra Mundial. Ingresó en la Academia Francesa en el año 1938, y durante la segunda guerra mundial se marchó a Estados Unidos. Murió en 1967.

Climas es una novela dividida en dos partes y dos narradores. La primera es una carta que escribe Philippe a Isabelle, su segunda esposa, antes de casarse con ella. Después de haber puesto fin a su matrimonio con Odile, su primera esposa, se siente en la obligación de confesarle el amor, y sobre todo la pasión, que sintió por ella y como esa pasión le marcó. La segunda parte de Climas es una carta de Isabelle, ya viuda, a su marido muerto. Philippe fue para Isabelle lo que Odile para Philippe. Escrita con una prosa sin sobresaltos, espléndida, Climas es una obra psicológica más que una novela de amor.