DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Leer es una forma de escuchar, una forma que nos permite saltar las barreras del espacio y del tiempo. Recordemos aquellos versos que escribió Quevedo en la Torre de Juan Abad: “Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos, y escucho con mis ojos a los muertos. Si no siempre entendidos, siempre abiertos, o enmiendan, o fecundan mis asuntos; y en músicos callados contrapuntos al sueño de la vida hablan despiertos.” Leer, a corto plazo, nos proporciona momentos de placer y nos permite superar el tedio, combatir el aburrimiento, del que tantas veces se ha dicho que es el mal de nuestro tiempo. Nos permiten vivir otras vidas, tener otras experiencias. Por eso, a largo plazo, nos configura, nos enriquece, nos cambia. Nos afina el alma, o nos la embota; nos abre horizontes, o nos los estrecha. A medida que pasa el tiempo, en nosotros se reflejan los libros que hemos leído. Y los que no hemos leído. No se trata de «leer mucho», sino de leer obras -literatura, historia, ciencia, filosofía, teología, poesía, arte, etc.- de calidad, para que se enriquezca nuestra visión del mundo. Todos los libros son diferentes, y cada uno de ellos espera a su lector. Y cada lector sale en busca de su libro. Que llegue a producirse el encuentro era razonablemente posible hace cien años, hoy es imposible de toda imposibilidad. Sólo en España, se publican cada año alrededor de 80.000 nuevos títulos. Es imposible leerlos todos, necesitaríamos empezar un libro cada 7 minutos. Se hace necesario escoger. Este cuaderno tiene por objeto ayudar a hacer esa selección

EL JARDÍN DE LOS FINZI-CONTINI Giorgio Bassani

 

Giorgio Bassani (1916-2000). Nacido en Bolonia (donde también estudió la universidad), vivió la mayor parte de su vida en Roma. Pero el peso de su biografía son los años de adolescencia y primera juventud vividos en Ferrara, un pasado de pena y de tristezas, no exento de humillaciones y horror, pero también de súbitas y variadas alegrías, y explorar en especial los años finales de las décadas de los veinte y de los treinta, en especial el año de 1938, cuando se publica, el 5 de agosto, el manifiesto In difesa della razza –luego vendrían una serie de decretos–, es decir, las leyes raciales, que causaron aislamiento y con ello iniquidades y agravios sin cuento a los judíos italianos. La pequeña y cerrada ciudad de Ferrara, que es cuadro y escenario, fue para él la Gran Aldea y una representación del mundo. De Ferrara, cercana al mar, cuenta ante todo, o al menos lo cuenta mejor, vidas de hombres y mujeres de la burguesía y de la alta burguesía, en especial judías, principiando por la de él mismo. No en balde al reunir su obra narrativa la tituló Il romanzo di Ferrara (La novela de Ferrara).

El jardín de los Finzi-Contini (1962) una de las más bellas y hondas novelas del siglo XX italiano. Narra ante todo la desdichada historia de amor inalcanzable del joven protagonista central (presumiblemente el mismo Giorgio Bassani) y Micòl Finzi-Contini, una bella joven, espigada y rubia, "de ojos claros y magnéticos" –los dos judíos, los dos estudiantes de letras–, una de esas historias que casi todo adolescente o joven ha sufrido alguna vez hasta el extremo más doloroso.Bassani es habilísimo en la manera de dar rodeos e ir demorando los asuntos para al fin definir los hechos trágicos o humillantes. Respecto a la condenación –lo escribe Bassani en el prólogo-, sabemos que Micòl, sus padres y su abuela materna (su hermano Alberto habría muerto un año antes) terminarán en un campo de exterminio alemán, es decir, serán liquidados en las cámaras de gas probablemente a fines de 1943.Bassani desarrolla las historias con sencillez; la complejidad está en la psicología y en los hechos dramáticos que viven algunos personajes.