DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Leer es una forma de escuchar, una forma que nos permite saltar las barreras del espacio y del tiempo. Recordemos aquellos versos que escribió Quevedo en la Torre de Juan Abad: “Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos, y escucho con mis ojos a los muertos. Si no siempre entendidos, siempre abiertos, o enmiendan, o fecundan mis asuntos; y en músicos callados contrapuntos al sueño de la vida hablan despiertos.” Leer, a corto plazo, nos proporciona momentos de placer y nos permite superar el tedio, combatir el aburrimiento, del que tantas veces se ha dicho que es el mal de nuestro tiempo. Nos permiten vivir otras vidas, tener otras experiencias. Por eso, a largo plazo, nos configura, nos enriquece, nos cambia. Nos afina el alma, o nos la embota; nos abre horizontes, o nos los estrecha. A medida que pasa el tiempo, en nosotros se reflejan los libros que hemos leído. Y los que no hemos leído. No se trata de «leer mucho», sino de leer obras -literatura, historia, ciencia, filosofía, teología, poesía, arte, etc.- de calidad, para que se enriquezca nuestra visión del mundo. Todos los libros son diferentes, y cada uno de ellos espera a su lector. Y cada lector sale en busca de su libro. Que llegue a producirse el encuentro era razonablemente posible hace cien años, hoy es imposible de toda imposibilidad. Sólo en España, se publican cada año alrededor de 80.000 nuevos títulos. Es imposible leerlos todos, necesitaríamos empezar un libro cada 7 minutos. Se hace necesario escoger. Este cuaderno tiene por objeto ayudar a hacer esa selección

EL PUENTE DE SAN LUIS REY Thornton Wilder

 

Thornton Niven Wilder fue un dramaturgo y novelista estadounidense que nació en Wisconsin en1897 y falleció en Connecticut, en 1975. Pasó parte de su infancia en China, debido al puesto diplomático de su padre. Asistió al instituto en California y en BerkeleyTras servir en la guardia costera durante la Primera Guerra Mundial, se licenció en arqueología en Yale y en francés en Princeton. Tras titularse, estudió en Roma y finalmente se dedicó a la docencia en la Escuela de Laurenceville en Nueva Jersey. Publicó su primera novela, La Cábala, en 1926, pero fue su segunda obra, El puente de San Luis Rey, publicada en 1927, la que le trajo éxito comercial, y gracias a la que obtuvo su primer Premio Pulitzer en 1928. Abandonó Laurenceville y comenzó a enseñar en la Universidad de Chicago. Obtuvo un segundo Pulitzer en 1938, esta vez de obra dramática, por "Nuestra ciudad"; y una vez más en 1942 por otra obra de teatro, "La piel de nuestros dientes". En la Segunda Guerra Mundial alcanzó el rango de teniente coronel en el ejército del aire. Tras ésta, siguió enseñando, tanto en la Universidad de Hawaii como en Harvard. Aunque siempre se consideró un profesor ante todo, siguió escribiendo, recibiendo múltiples premios.

El puente de san Luis rey. A raíz de la caída en julio de 1.714 de un puente construido por los incas y situado en el camino real de Lima a Cuzco y cuya consecuencia es la muerte de cinco viajeros, Thornton Wilder nos plantea a través de las observaciones del hermano Junípero, que contempló la ruptura del puente, si solo ha sido un simple accidente, para ello se van a ir analizando las vidas de los fallecidos y de algunos de sus deudos.

Con la investigación de las vidas de doña María y Pepita; Esteban y su hermano; Tío Pío; la Perricholi y la madre María del Pilar advertimos que la verdadera intención del autor no es tanto sacar la verdad de si la caída del puente y la muerte de quienes lo cruzaban se deben a la voluntad de Dios o a un azar; el auténtico tema central del libro son los sentimientos del hombre y concretamente el amor, o mejor dicho los distintos tipos del mismo