DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Leer es una forma de escuchar, una forma que nos permite saltar las barreras del espacio y del tiempo. Recordemos aquellos versos que escribió Quevedo en la Torre de Juan Abad: “Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos, y escucho con mis ojos a los muertos. Si no siempre entendidos, siempre abiertos, o enmiendan, o fecundan mis asuntos; y en músicos callados contrapuntos al sueño de la vida hablan despiertos.” Leer, a corto plazo, nos proporciona momentos de placer y nos permite superar el tedio, combatir el aburrimiento, del que tantas veces se ha dicho que es el mal de nuestro tiempo. Nos permiten vivir otras vidas, tener otras experiencias. Por eso, a largo plazo, nos configura, nos enriquece, nos cambia. Nos afina el alma, o nos la embota; nos abre horizontes, o nos los estrecha. A medida que pasa el tiempo, en nosotros se reflejan los libros que hemos leído. Y los que no hemos leído. No se trata de «leer mucho», sino de leer obras -literatura, historia, ciencia, filosofía, teología, poesía, arte, etc.- de calidad, para que se enriquezca nuestra visión del mundo. Todos los libros son diferentes, y cada uno de ellos espera a su lector. Y cada lector sale en busca de su libro. Que llegue a producirse el encuentro era razonablemente posible hace cien años, hoy es imposible de toda imposibilidad. Sólo en España, se publican cada año alrededor de 80.000 nuevos títulos. Es imposible leerlos todos, necesitaríamos empezar un libro cada 7 minutos. Se hace necesario escoger. Este cuaderno tiene por objeto ayudar a hacer esa selección

QUÉ VERDE ERA MI VALLE Richard Lewellyn

 

Richard Llewellyn (Author of How Green Was My Valley)

Richard Llewellyn (Vivian Lloyd, 1906- 1983), nació en Gales. Llevó una vida de frecuentes viajes en la que trabajó de camarero, en hoteles, de minero,… Durante la Segunda Guerra Mundial, ascendió al grado de capitán de la Guardia Galesa. Después de la guerra, se empleó como periodista, informando acerca de los Juicios de Nürenmberg y luego como guionista de la MGM.​ En sus últimos años de vida, vivió en Eilat (Israel). Murió en Dublín a los 76 años de edad.

 

Qué verde era mi valle está ambientada en un pueblecito de Gales. De la mano de Huw, un muchacho de una familia minera, asistimos al ocaso de una forma de vida. Es una mirada llena de belleza, de ternura, de nostalgia y de amor sobre un pueblecito galés ubicado en un hermoso valle que agoniza por la escoria de la mina, por la falta de escrúpulos de los empresarios del carbón, por el avance inexorable del tiempo, de la crisis económica y del capitalismo más salvaje. Los personajes de Llewellyn son extraordinarios, profundamente humanos y reales, complejos (se merecen estar entre los más impresionantes caracteres de la literatura), vida natural y sencilla