DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Leer es una forma de escuchar, una forma que nos permite saltar las barreras del espacio y del tiempo. Recordemos aquellos versos que escribió Quevedo en la Torre de Juan Abad: “Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos, y escucho con mis ojos a los muertos. Si no siempre entendidos, siempre abiertos, o enmiendan, o fecundan mis asuntos; y en músicos callados contrapuntos al sueño de la vida hablan despiertos.” Leer, a corto plazo, nos proporciona momentos de placer y nos permite superar el tedio, combatir el aburrimiento, del que tantas veces se ha dicho que es el mal de nuestro tiempo. Nos permiten vivir otras vidas, tener otras experiencias. Por eso, a largo plazo, nos configura, nos enriquece, nos cambia. Nos afina el alma, o nos la embota; nos abre horizontes, o nos los estrecha. A medida que pasa el tiempo, en nosotros se reflejan los libros que hemos leído. Y los que no hemos leído. No se trata de «leer mucho», sino de leer obras -literatura, historia, ciencia, filosofía, teología, poesía, arte, etc.- de calidad, para que se enriquezca nuestra visión del mundo. Todos los libros son diferentes, y cada uno de ellos espera a su lector. Y cada lector sale en busca de su libro. Que llegue a producirse el encuentro era razonablemente posible hace cien años, hoy es imposible de toda imposibilidad. Sólo en España, se publican cada año alrededor de 80.000 nuevos títulos. Es imposible leerlos todos, necesitaríamos empezar un libro cada 7 minutos. Se hace necesario escoger. Este cuaderno tiene por objeto ayudar a hacer esa selección

FLORES DEL AÑO MIL Y PICO DE AVE Álvaro Cunqueiro

 

Álvaro Cunqueiro nació en Mondoñedo (Lugo) en 1911. Estudio en el Insituto de Lugo, donde hizo amistad con Fernando Lázaro Carreter. Se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Santiago en 1927, pero la abandonó para dedicarse al periodismo. En su etapa compostelana contaba entre sus mejores amigos con Gonzalo Torrente Ballester. Fue uno de los primeros miembros del Partido Galeguista. Profesor en Ortigueira en 1936, militó en la Falange Española durante la Guerra Civil.

En 1939 se estableció en Madrid para trabajar como redactor del diario ABC, hasta que en 1943 salió de la Falange; en 1944 se le retiró el carné de periodista y en 1946 regresó a Galicia y se dedicó a colaborar con los principales periódicos gallegos. Gracias fundamentalmente a Francisco Fernández del Riego comenzó a colaborar en las páginas del diario compostelano La Noche, a la vez que fueron habituales sus artículos en El Progreso, La Voz de Galicia, La Región, etc. Su obra literaria, llena de imaginación y fantasía, se inspira en la tradición celta y medieeval: "Merlín y familia, y otras historias" (1955), Las crónicas del sochantre" (1956), "Cuando el viejo Simbad vuelva a las islas" (1961).

Flores del año mil y pico de ave, publicado en 1968, recoge sus primeros relatos, todos ellos escritos en castellano y editados por separado entre 1938 y 1943. Se fundamentan en una de las grandes aficiones del autor: hagiografía medieval, mitos célticos, aura bizantina, ambientadas en un paisaje envuelto en una luz maravillosa, que realza la prosa de un orfebre del lenguaje. Mitos y prodigios del año mil. El caballero, la muerte y el diablo. El obispo San Gonzalo hundiendo naves a fuerza de avemarías. La historia del caballero Rafael. Baladas de las damas del tiempo pasado...