Óscar Wilde (1854-1900) fue hijo de destacados intelectuales de Dublín. Desde edad temprana adquirió fluidez en el francés y el alemán y en la Universidad, en Dublín y en Oxford, destacó como clasicista. En Londres, se movió en los círculos culturales y sociales de moda como portavoz del esteticismo, llevando a cabo diversas actividades literarias. Publicó una novela -El retrato de Dorian Gray- varias obras de teatro, algunas “comedias divertidas para gente seria”, como las llamó él, y abundante obra poética. En el apogeo de su fama y éxito, Wilde se vio envuelto en un proceso judicial Marqués de Queensberry por el que acabó siendo condenado a dos años de cárcel. Tras su liberación se instaló en Francia. Murió en París, indigente, a los 46 años.
La balada de la cárcel de Reading es su última obra, escrita en Francia e inspirada en su experiencia carcelaria. En ella revela una profunda piedad por todos los que sufren en la cárcel y establece una comparación entre la justicia de los hombres, que castiga despiadada, y la justicia de Dios, que sabe convertirse en misericordia, creando vida nueva, allá donde los hombres sólo ven ruinas.