DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Leer es una forma de escuchar, una forma que nos permite saltar las barreras del espacio y del tiempo. Recordemos aquellos versos que escribió Quevedo en la Torre de Juan Abad: “Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos, y escucho con mis ojos a los muertos. Si no siempre entendidos, siempre abiertos, o enmiendan, o fecundan mis asuntos; y en músicos callados contrapuntos al sueño de la vida hablan despiertos.” Leer, a corto plazo, nos proporciona momentos de placer y nos permite superar el tedio, combatir el aburrimiento, del que tantas veces se ha dicho que es el mal de nuestro tiempo. Nos permiten vivir otras vidas, tener otras experiencias. Por eso, a largo plazo, nos configura, nos enriquece, nos cambia. Nos afina el alma, o nos la embota; nos abre horizontes, o nos los estrecha. A medida que pasa el tiempo, en nosotros se reflejan los libros que hemos leído. Y los que no hemos leído. No se trata de «leer mucho», sino de leer obras -literatura, historia, ciencia, filosofía, teología, poesía, arte, etc.- de calidad, para que se enriquezca nuestra visión del mundo. Todos los libros son diferentes, y cada uno de ellos espera a su lector. Y cada lector sale en busca de su libro. Que llegue a producirse el encuentro era razonablemente posible hace cien años, hoy es imposible de toda imposibilidad. Sólo en España, se publican cada año alrededor de 80.000 nuevos títulos. Es imposible leerlos todos, necesitaríamos empezar un libro cada 7 minutos. Se hace necesario escoger. Este cuaderno tiene por objeto ayudar a hacer esa selección

LA CAÍDA DE CONSTANTINOPLA Steven Runciman

 

James Cochran Stevenson Runciman fue un historiador británico especializado en la Edad Media. Nació en 1903.Su padre y su madre fueron miembros del Parlamento por el Partido Liberal británico. Se dice que leía latín y griego a los cinco años. A lo largo de su vida llegaría a dominar un extraordinario número de lenguas, de forma, que para sus investigaciones no sólo consultó fuentes en latín, griego y en las distintas lenguas occidentales, sino también en árabe, turco, persa, hebreo, siríaco, armenio y gleorgiano.


En 1921 entró en el Trinity College de Cambridge. Después de recibir una gran herencia de su abuelo, Runciman renunció a su beca en 1938 y comenzó a viajar extensamente. De 1942 a 1945 fue profesor de Arte Bizantino e Historia en la Universidad de Estambul, en Turquía, donde comenzó la investigación sobre las cruzadas que daría lugar a su obra más conocida, La Historia de las Cruzadas. La mayor parte de las obras de Runciman tratan de Bizancio y sus vecinos medievales Sicilia y Siria. Runciman murió en 2000.


La caída de Constantinopla trata del último gran episodio de la historia del Imperio Bizantino, el epígono histórico de Roma, a manos de los turcos otomanos en el año 1453, narrado no de una forma académica y tecnicista, sino de una forma "novelada". Runciman recorre el campo de batalla como un experimentado general de campaña y nos permite conocer todos y cada uno de los movimientos tácticos y militares de ambos bandos, siendo testigos del comportamiento heroico y épico de los defensores cristianos de la capital bizantina, que ante la amenaza colosal que superaba y multiplicaba sus fuerzas, se mantuvieron firmes ante un destino bastante preclaro y desesperanzado.